Mecánicamente, el Fiesta es el mismo coche que el Mazda2, que fue lanzado con anterioridad. No tiene ninguna característica técnica avanzada o inusual, algo que no necesariamente repercute en el resultado que dé el coche. Por ejemplo ninguno de los motores de gasolina tiene inyección directa o turbocompresor, dos técnicas que se utilizan para reducir el consumo.